“Marimbas” - 1er. Corredor Gastronómico, Artístico y Artesanal. Villahermosa, Tabasco.
Sociólogo orgullosamente UNAM. Coach Ontológico por Newfield Consulting. Coach Político por Escuela Europea de Coaching. Tabasqueño y defeño de corazón. Amante del “Infierno Verde” como del Distrito Federal. Feminista, activista, cocinero, bailador, pacifista.
“Marimbas” - 1er. Corredor Gastronómico, Artístico y Artesanal. Villahermosa, Tabasco.

Estamos ya a un mes de haber iniciado un nuevo gobierno en Tabasco. Por primera vez en la historia, una coalición de partidos de izquierda ganó la gubernatura, la mayoría en alcaldías así como en el congreso del estado. Sin duda un hecho histórico considerando que un solo partido gobernó por 83 años con resultados, a veces satisfactorios, otras más funesto. Este 2012 fueron varios los factores y las circunstancias que llevaron a Arturo Núñez Jiménez, candidato de la coalición “Movimiento Progresista”, a romper con la hegemonía priísta. Sin embargo, e introduciendo la idea que quiero desarrollar en este espacio: ¿se rompió también con la cultura política y social que selló el PRI en Tabasco? ¿cambia este resultado los usos y costumbres de la clase política y la sociedad tabasqueña?
A partir de éstas preguntas surge una serie de reflexiones que no pueden ir desligadas. En un momento histórico donde la interdependencia entre gobiernos, sociedad e individuos se ve como insumo fundamental para el éxito de un estado – o un país y el mundo mismo- me pregunto si los tabasqueños hemos entendido la necesidad de construir una ciudadanía cada vez más crítica y participativa. Considerando las altas expectativas generadas por el perfil del candidato ganador y la inconformidad con una realidad que “no podría ser peor”, nos hemos cuestionado acaso ¿qué expectativas tenemos de nosotros mismos como colectivo?
Lo que subyace es la necesidad de dedicar una parte importante de nuestro tiempo para cuestionar lo que hemos hecho hasta ahora de manera individual y como conjunto; es deber ciudadano criticar el actuar de sus gobiernos, es cierto, pero este no debe ser el único responsable a ser juzgado por la historia. Continuar con esa visión es aceptar, implícitamente, que no estamos dispuestos a involucrarnos en los asuntos públicos, a ser responsables, a convertirnos en agentes de cambio.
¿Tabasco y los tabasqueños entendemos esto? A mi parecer, no lo suficiente. Es fácil advertirlo cuando la mayor parte de las conversaciones que sostenemos se enfocan en estos temas: la culpa del gobierno saliente, el gran reto del gobierno entrante y, cínicamente, la imposibilidad de que en seis años pueda ocurrir un cambio mayúsculo en la entidad. No hay espacio para la autocrítica ni para el diseño de nuevos mecanismos de participación ciudadana. No hay reflexión en torno a lo que implica vivir en una verdadera democracia. Parece que el actuar político se reduce únicamente a los partidos y a las elecciones cuando no nos hemos dado cuenta que hay otros dominios por explorar.
Entonces, ¿cómo introducir ésta reflexión? ¿cómo ubicarla como tema prioritario en la agenda? ¿cómo apropiarnos de aquellas responsabilidades que siempre hemos cedido pero nunca aceptado? No es fácil responder esto pero considero que parte de la respuesta se obtiene si volteamos a ver el tipo de observador que somos y apuntamos al tipo de individuos y sociedad que queremos ser. Esto, sin lugar a dudas, se ubica en la discusión de si seguimos considerándonos pueblo o si somos algo más, si hemos entendido la necesidad de ser ciudadanía. Hay una gran diferencia entre ambos conceptos y no es únicamente discursiva. Veamos.
El “pueblo”, esa figura retórica tan utilizada en los discursos políticos, nos remite casi siempre a un conjunto de personas en situación de vulnerabilidad; pensamos en un colectivo que necesita ser atendido y arropado por un gobierno de carácter paternal y, casi siempre, le atribuimos una bondad y una inocencia que las más de la veces nos hace creer que no puede valerse por sí mismo. Pensamos recurrentemente en un menor de edad. No es casual que por esto la figura del estado paternal, como lo que Octavio Paz llamó “el gran ogro filantrópico”, sea un referente sólido en toda la historia moderna de México y se considere una característica casi ontológica del sistema político y social.
Por otro lado, la ciudadanía es un concepto más moderno y complejo. Tiene elementos que deben ser, sin duda alguna, referentes en la construcción de una cultura política de avanzada en Tabasco. Para empezar, la construcción del discurso social y político considera la ciudadanía como sujeto activo, como grupo organizado, como colectivo consciente de su poder transformador. Esto implica que no únicamente reconoce sus derechos sino que acepta las responsabilidades que tiene y le obligan a actuar de manera organizada.
Ese es el principal y mayor reto en Tabasco. Años de rezago en la formación de ciudadanos por los vicios de un sistema clientelar establecido bajo una retórica política anacrónica, deben ser revertidos en el menor tiempo posible. Por lo menos, debemos hacer el esfuerzo. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo revertir ésta tendencia? No hay una sola respuesta. Pero abrir el debate sobre qué significa ser ciudadano en Tabasco y porqué necesitamos dar un giro a nuestro actuar cotidiano, es fundamental para replantear esquemas de participación política corresponsables. Tabasco se encuentra en una situación extraordinaria de pobreza y atraso, debemos responder con un esfuerzo de igual magnitud. Es por el bien de todos, es por el bien de nuestro estado.

Se ha hecho historia en Tabasco. El 1ro de Julio de 2012 se erige como fecha emblemática de este estado y marca, sin lugar a dudas, el inicio de una nueva era. Por primera vez, la coalición de partidos de izquierda obtiene la gubernatura del estado, la mayoría en el congreso local y la mayoría de los ayuntamientos. Los factores que explican este resultado son variados y hay quienes ya se están ocupando de escribir al respecto. Por ésta razón no pretendo hacer análisis de lo que particular y sistémicamente llevó a ésta victoria. Pretendo ocuparme de algo, que si bien está relacionado, no ha sido discutido con seriedad y considero de fundamental relevancia en los años por venir: la construcción de ciudadanía en Tabasco.
¿Por qué lo considero importante? ¿Tiene relevancia hacer ésta reflexión? Considero que sí. Uno de los peores errores que hemos cometido como colectivo ha sido reducir, por más tiempo del debido, la democracia al mero ejercicio del voto. Las implicaciones de ésta visión no han sido necesariamente óptimas y nos hicieron pensar que los ciudadanos sólo tenemos derechos. Olvidamos, erróneamente, que la ciudadanía también es merecedora de obligaciones que deben ser aceptadas y cumplidas para abonar a un convivencia más democrática. Así pues, debemos vincular dos conceptos que a mi juicio son inseparables: ciudadanía y democracia. Ahora bien, no pretendo teorizar al respecto pero considero que apelar a estos conceptos y reinterpretarlos, aún sea bajo el lente del cotidiano, es necesario.
¿A qué viene esto? Después de conocerse los resultados de la elección en Tabasco, no han faltado quienes exigen que los nuevos gobernantes tengan un manejo ejemplar y casi extraordinario cuando inicien sus funciones. Medios de comunicación, actores políticos, empresarios, sectores y ciudadanos, piden que este gobierno sea distinto a los otros y venga a cambiar radicalmente lo que ha ocurrido la última década en Tabasco. Su inquietud es válida. A una victoria histórica debe corresponderse con resultados de igual magnitud. Con esto no infiero que debamos esperar cambios espectaculares en el corto plazo, pero ante las pésimas administraciones y los altos niveles de corrupción, un gobierno responsable, austero y ético estaría escribiendo una historia distinta para los tabasqueños; historia que, por cierto, merecemos.
Empero, poco se habla de lo que nos toca como ciudadanos y cuáles son los nuevos hábitos que estamos dispuestos a afirmar para abonar a que las cosas en verdad cambien. Hoy, más que nunca, debemos entender que la democracia no inicia ni se agota el día de la jornada electoral. Todo lo contrario. La democracia plena, siempre entendida como utopía y ésta como coordenada, se vuelve aspiración plena de toda sociedad, anhelo de solidaridad y convivencia, compromiso cotidiano y responsabilidad colectiva. México, y Tabasco no es ajeno a lo que ocurre, está en proceso de reinvención. Los movimientos sociales, la irrupción de las nuevas generaciones en la vida pública, la demanda por medios imparciales y democráticos, la influencia de las redes sociales, la interdependencia que como individuos tenemos, entre otros muchos factores, deben hacernos reflexionar sobre la parte de trabajo que nos corresponde.
El mayor reto de las sociedades contemporáneas, la tabasqueña incluida, es apuntar a una inteligencia colectiva para construir modos de convivencia éticos y respetuosos. Mientras más rápido nos desprendamos de la falsa idea del gobierno como el gran filántropo, más fácil nos será transitar por los caminos de la democracia participativa. Gobierno y sociedad deben actuar juntos en Tabasco. Es cierto, hay grandes retos por delante pero el mayor de ellos es romper con una inercia cultural, sostenida por décadas, que nos mantuvo en la comodidad de la protección paternal del estado. Es hora de independizarse y mostrar nuestra madurez como sociedad. En ello habita el cambio verdadero. No tengo dudas, Tabasco está listo para dar el paso. Sólo hay que atrevernos.

No pretendo iniciar con rodeos, desplazarnos de la indignación colectiva a la responsabilidad ciudadana es obligación ética de quienes habitamos este mundo, este país y este estado. Esto es mandato para todos pero particularmente para mi generación y aquellas que vienen detrás de nosotros. A diferencia de otras épocas, la crisis que hoy vivimos no es únicamente material, es profundamente valórica. No hemos sido capaces, como individuos ni como colectivo de diseñar formas de convivencia pacíficas y respetuosas. Pero esta inercia está cambiando. Las aulas, las comunidades y las calles vuelven a ser laboratorio de una generación que irrumpe en la escena pública con un nuevo lenguaje, con una nueva emoción, con una nueva postura ante el destino. El mito de la apatía ha sido roto.
Ésta nueva generación ha aceptado el reto de reconstruir el sentido de lo posible, hemos reconectado con la Política. Pero no hablo de una que se refiere sólo a los partidos o los procesos electorales. Les hablo de esa Política que se escribe con mayúsculas. Les hablo de un quehacer fundamentalmente humano. En un sentido de trascendencia, reconectar con la Política es reconectar con nuestra vocación de servicio, es reconectar con otros seres humanos. Es hacerme cargo de quien habita, junto a mí, este mundo y este Tabasco que es el mismo para todos.
Algunos no logran comprenderlo, pero estamos en ello, estamos construyendo un nuevo mundo. Por eso decimos que indignados son aquellos que no saben leer los tiempos nuevos. Los `ninis´ vienen a ser aquellos que ni entienden lo que pasa ni reconocen ésta juventud que les disputa el futuro. Estamos demostrando que éstas nuevas juventudes no adquirimos sentido en lo que viene, conjugamos nuestro destino en el presente. Las causas sociales, la cultura, el deporte, el medio ambiente, la agenda de género, la ciudadanía digital, las empresas, los salones de clase son algunos dominios que muestran que ésta generación está lista para el cambio. Más allá del espacio específico donde cada uno de nosotros ha decido ejercer su acción, hay algo que nos une, hay algo que engarza nuestras voluntades: la posibilidad del cambio verdadero.
Este foro es una muestra de los talentos y las capacidades de los nuevos tabasqueños. De quienes hemos decidido, como generación, dejar el pesimismo para tiempos mejores y hemos optado por sacar a la calle la esperanza. La esperanza de nuevos jóvenes que quieren vivir en paz, que quieren ser prósperos, pero que sobre todo, que quieren ser felices. Escuchen bien amigos, escuchen bien compañeros, escuchen bien señoras candidatas y señores candidatos, escucha bien Arturo. Estamos listos, estamos preparados. Hemos abierto las puertas de la historia y, no tengan duda de ello, vamos a alojarnos ahí. Escuchen la voz de ésta nueva generación que les dice, que les pide que juntos cambiemos el rumbo, por amor a Tabasco. Bienvenidos, muchas gracias.

Ha iniciado el proceso electoral en Tabasco. La espera fue larga y tensa pero finalmente los partidos y sus respectivas coaliciones echan mano de recursos humanos y financieros para apuntalar las candidaturas de quienes consideran el mejor proyecto para gobernar este estado. Podemos decir que es un proceso más, que hablar de campañas no es algo nuevo pero considero que siempre pueden encontrarse nuevas vetas para abordar un tema. Por eso, hoy quiero hacer un espacio de reflexión en un periodo donde el hiperactivismo político deja poco tiempo para hacerlo. ¿De qué quiero hablarte? De la necesidad de inyectar dosis importantes de respeto y ética en el quehacer político, pero también, en la convivencia social.
En tiempos de campaña, que muchas veces son también tiempos de cólera, la defensa del proyecto político que nos representa, nos conduce a la descalificación y la invalidación del otro, al rechazo de quien es distinto a mí. Es cierto, podemos no compartir la historia de ciertos personajes, la forma de operar de ciertos partidos, la inviabilidad de un sistema político que está agotado, pero no debe ser pretexto para la diatriba y el insulto. Una sociedad que adolece de altos índices de violencia no debe replicarla en un ejercicio que debe ser maduro y democrático.
Pero vayamos más allá, independientemente del partido o la ideología, quienes hemos decidido participar activamente en la defensa y consolidación de un proyecto para nuestra tierra, no debemos olvidar cuál es el primer y el único objetivo: un mejor Tabasco. No dejo de sorprenderme del esfuerzo, la tenacidad, el impulso, el coraje y el compromiso de quienes tienen la firme convicción de que las cosas pueden ser distintas, siempre mejores. Cada día, mujeres y hombres me demuestran con sus acciones, el inagotable poder que como personas tenemos para diseñar y construir nuestro propio destino. Por eso considero fundamental, que el respeto y la ética estén presentes en este proceso electoral. La construcción de ese destino distinto, siempre mejor para Tabasco, no debe desvincularse del respeto a quien piensa distinto a mí. Es la única manera de asegurar que, más allá de quien gane el 1ro de Julio, las voluntades puedan sumarse sin rencores en la misma senda de cambio para el estado. Las campañas no agotan el tiempo para construir un mejor Tabasco, mucho menos la posibilidad del diálogo abierto, franco y respetuoso entre quienes pensamos distinto. Debe quedar muy claro.
Los tabasqueños podemos ser ejemplo, podemos marcar la diferencia. Podemos comenzar a restaurar aquellos vínculos rotos y sanar heridas viejas. Esto va, sobre todo, para mi generación. Los nuevos jóvenes tabasqueños que nos interesamos en la política, debemos entender que estos próximos treinta y tantos días no deben, de ninguna manera, marcar el largo camino que generacionalmente andaremos juntos. Las campañas y menos las elecciones, definen el quehacer político. Por ello, debemos recordar que, independientemente de la trinchera que hayamos elegido, la única estrategia efectiva para transformar Tabasco es reconectar con nuestra vocación de servicio.
El pasado domingo se llevó a cabo el primer debate entre los 4 candidatos a la presidencia de la república. Las expectativas eran altas y el resultado fue decepcionante. El sentir mayoritario de una sociedad es que el ejercicio fue un auténtico fracaso. Varias son las razones. En primer lugar, hay que decir que el formato es completamente rígido y anacrónico. Es increíble que siendo una de las democracias más caras del mundo, no se haya podido establecer un mejor esquema de interacción entre los candidatos. Pero no podemos achacar todo lo malo a la forma. Los y la candidata hicieron lo suyo.
Los debates presidenciales son un escaparate para dirigirse a un sector de la sociedad que no asiste a los mítines ni a las grandes concentraciones, que no necesariamente se preocupa por informarse de las propuestas de los candidatos y, muy importante, que no necesariamente tiene definido su voto a éstas alturas del proceso. Por eso era importante que Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri se dirigieran a este sector de indecisos que, según las últimas encuestas, ronda el 20%. En un ejercicio matemático muy básico, quien sea capaz de volcar ese porcentaje a su favor, ganaría la presidencia de la república. Pero no los tomaron en cuenta.
Salvo algunos destellos, hay que decir que fueron los ataques, las descalificaciones, los lugares comunes y la retórica fácil los que robaron protagonismo a las propuestas. No hubo debate de altura, mucho menos un desarrollo claro de propuestas de fondo. El espacio fue utilizado por los candidatos para repetir los discursos que ya les conocemos y lo hicieron hablando a un público que ya tienen cautivo. Por eso más allá de revisar el desempeño de individual de los abanderados, es fundamental que reflexionemos sobre el tiempo que como sociedad hemos invertido como meros espectadores del quehacer político. Después de este primer debate, la conclusión es que el sistema político mexicano está agotado. No nos ofrece nada nuevo y tampoco da señales de que llegará algo mejor. Se hace pues indispensable que como ciudadanos tomemos la decisión de gestar nuevos modelos de participación política.
Cada quien es libre de votar por el partido que desee, de apoyar al candidato que mejor le parezca para dirigir los destinos del país. No sostengo que debamos permanecer en la apatía y que no ejerzamos nuestro derecho al voto. Pero hay que reconocer, que más allá de las virtudes y defectos de cada uno de los candidatos, ninguno cumple a cabalidad con las características necesarias para representar a una amplia mayoría. Y hay que decirlo, son insuficientes por sí mismos para resolver los problemas del país. Este es el momento de que la ciudadanía recupere terreno perdido. Debemos involucrarnos. La democracia no se logra en cada elección, se construye todos los días. Hay que tenerlo claro.

Blanca Elena, Gustavo Adolfo, Jesús Alberto Gutiérrez Álvarez y Samuel Vázquez Gómez. Tenían 10, 8 y los dos últimos, 7 años de edad. Desaparecieron el Martes 24 de abril y fueron encontrados muertos 3 días después en una fosa en Tapijulapa, en el municipio de Tacotalpa. Ante el lamento y la indignación de toda una sociedad, sería redundante decir que algo grave sucede. Pero hay que decirlo. Algo está roto en un estado como Tabasco cuando la violencia se presenta en tantos dominios y arrebata la vida de cuatro inocentes cuyas biografías apenas comenzaban a escribirse.
El asesinato de estos niños muestra la profunda crisis valórica que se vive en México y en nuestro estado. Se devela el alto nivel de desconexión moral de los asesinos y, hay que decirlo con todas sus letras, de una sociedad que poco ha hecho para cambiar la realidad en la que vive. No podemos quedarnos en la indignación y pedir el ajusticiamiento inmediato sin preguntarnos cómo reconstruir los lazos de respeto y paz que deben unirnos como individuos.
El peor error es ver este caso como algo aislado, como tragedia espontánea. No podemos dejar de conectar lo que irremediablemente está conectado. Los últimos 5 años, el maltrato infantil en Tabasco ha aumentado de forma alarmante y ronda el 30%. Ello implica un aproximado de 1, 500 casos por agresión física, sexual o psicológica denunciados al año. Y es cierto, el diagnóstico institucional es acertado. Pero debemos ir más allá. Como sociedad, como estado, debemos mirarnos al espejo y cuestionar las decisiones, acciones y omisiones que hemos hecho y que han permitido que la violencia nos separe de forma tan trágica. Ya basta.
El mayor reto que tenemos es reconstruir el sentido de comunidad y de pertenencia de todos y para todos. El punto no es sólo atacar al crimen, reprimir al delincuente y dar justicia a las familias. La arquitectura de la paz en Tabasco necesariamente debe estar vinculada con la visión de una sociedad incluyente, respetuosa, pacífica y, ante todo, humana. Tenemos que entender que esos 4 pequeños eran nuestros, porque hacerlo, es entender que más allá de clases sociales, credos, ideologías, orientación sexual, raza o género, todos somos hijos de ésta misma tierra que llamamos Tabasco. La única forma de reconstruir el sentido de comunidad y evitar que sucedan tragedias como ésta, es aceptarnos como seres humanos completos. Eso nos devolverá el sentido de ser tabasqueños y más que eso, nos volverá hermanos. Se lo debemos a Blanca Elena, a Gustavo Adolfo, a Jesús Alberto y a Samuel. También a nosotros mismos.
La paz es un acto de profunda congruencia, un devenir coherente, una postura ética. (disculpen el error en la edición)
Mi primera participación en el espacio de Tabasco Hoy Radio: http://soundcloud.com/izcoatlvargas/en-la-opini-n-de-izcoatl-jim

Hoy más que nunca, los cambios en el mundo y nuestro país nos obligan a reflexionar sobre quiénes somos, cómo hemos actuado, qué queremos mejorar y a dónde queremos llegar como individuos y como sociedad. A diferencia de otras épocas, las transformaciones sociales, económicas, culturales y políticas se presentan con una velocidad mucho mayor que nos obligan a adaptarnos rápidamente a las nuevas circunstancias. El Tabasco contemporáneo no es ajeno a esto. Tenemos la obligación, como colectivo y como ciudadanos, de hacernos cargo del diseño y la construcción de una mejor realidad para nosotros. El lastimoso presente que vive nuestro estado así nos lo exige. La serie de escritos que he publicado en este espacio pretende dar cuenta de ello y generar reflexión sobre lo que acontece. Mi meta es, ante todo, provocar e incentivar el debate y el intercambio de argumentos sobre nuestra realidad. En ésta entrega quiero abordar un tema que debe ser de nuestro completo interés: el desplazamiento de la indignación colectiva a la responsabilidad ciudadana.
Todas las sociedades, llegado cierto punto, se someten a sí mismas al examen de sus decisiones, la reflexión sobre sus acciones y la evaluación de los resultados que hasta ahora han obtenido. En este sentido, Tabasco tampoco es excepción. Los últimos años, la disminución en la calidad de vida de nuestra gente, el avance progresivo de la pobreza, la incertidumbre provocada por las inundaciones y el inaceptable nivel de corrupción, nos han obligado a vernos al espejo y responder a la pregunta: ¿es esto lo que merecemos? Hoy muchos de nosotros engarzamos nuestras voluntades y levantamos nuestra voz para decir no, esto no es lo que merecemos. Merecemos un estado fuerte, merecemos un estado digno. Es nuestra responsabilidad construir un mejor Tabasco. ¿Por qué esto no ha ocurrido?
Pasa algo interesante desde el punto de vista sociológico cuando el enojo, el hartazgo, la apatía y la desconfianza se vuelven denominador común en la mayoría de las conversaciones establecidas entre los miembros de una comunidad. Una propuesta desarrollada por el sociólogo y filósofo Rafael Echeverría, conocida como Ontología del Lenguaje, habla de ello. Una de sus premisas centrales es vincular la calidad de vida de quienes conforman un grupo social, con la calidad de las conversaciones que sostienen esos individuos consigo mismos y con los demás miembros de su grupo. Hay una relación directa y proporcional entre ambas. Partiendo de ésta idea, escuchar y analizar las conversaciones que como tabasqueños sostenemos a diario nos da mucha tela de dónde cortar. La queja presente por el estado en que se encuentra la entidad y las constantes descalificaciones hacia un actor particular como el gobierno, hablan de una mala calidad de nuestras conversaciones y, por ende, de una calidad de vida proporcional a éstas. Veamos.
La gran cantidad de individuos que verbalizan su inconformidad con lo que ocurre actualmente en Tabasco no puede pasar desapercibida para nosotros. No cuando muchos reproducimos la queja expresada, cuando somos parte de ese mayoritario grupo. Al tener la queja como eje central de una conversación, nos instalamos en una emocionalidad ligada al enojo, nuestro propio cuerpo lo refleja y auditivamente nos cerramos a la posibilidad de conectarme con la otra persona de modo propositivo. Esto se convierte en un círculo vicioso que va afectando las relaciones personales y, por supuesto, las sociales. Se obstaculiza la escucha, la apertura a lo nuevo, la unidad y la coordinación de acciones entre los individuos para construir cambio desde una perspectiva solidaria, responsable y hasta pacífica.
La prueba la vemos y escuchamos todos los días. El clamor ciudadano es: ha sido suficiente, ha sido suficiente. Tabasco es mejor que lo ocurrido ésta última década; somos mejor sociedad de la que nos han hecho creer; somos mejores personas; mejores individuos; mejores ciudadanos de lo que creen aquellos que confían en la pasividad, el conformismo, el miedo y la apatía. Sin embargo, pocos han tomado la decisión de involucrase de manera activa en la construcción de un escenario distinto. Aquí hablo por mi generación. 43% de la lista nominal de electores tiene entre 18 y 30 años, el 73% de este grupo no piensa votar y muestra claro rechazo por la política y los partidos. De hecho, muy pocos se ven involucrados en cualquier forma de participación política. Razones y motivos los hay suficientes pero no puede ser pretexto para permanecer en la apatía. Mientras las conversaciones se mantengan en la queja y no se desplacen hacia la articulación de un reclamo que identifique en nosotros parte de la responsabilidad de lo que hoy acontece, no podrá haber cambio posible. Peor aún, la insatisfacción por nuestra calidad de vida sólo nos mantendrá en las mismas circunstancias. No habrá tránsito hacia un mejor estadio.
Por eso sostengo que éste es el momento. Las nuevas circunstancias exigen que articulemos nuevos modelos de participación social y política. El proceso electoral en curso debe ser considerado por los tabasqueños, principalmente por nuestra generación, como una oportunidad para demostrar que en verdad aspiramos a la madurez como sociedad. Este proceso es nuestra oportunidad para empezar a concretar en el siglo XXI la promesa del edén tropical que fuimos en el pasado. Este proceso es nuestra oportunidad para demostrar que, al contrario de lo que se dice, son algunos gobiernos los que no se merecen los pueblos que tienen. Este proceso es nuestra oportunidad para demostrar lo que Tabasco significa para todos nosotros. Este proceso es nuestra oportunidad de demostrar que estamos listos para algo distinto, no porque llegará por sí mismo, sino porque participaremos en la construcción de dicha alternativa.
Me circunscribo sólo al plano político sabiendo que hay muchos otros dominios de intervención. Sin embargo, Tabasco siempre se ha considerado un estado politizado y por eso mi elección. Nunca he coincidido con ésta idea, un estado politizado no sólo habla de lo que pasa en política, también se involucra activamente en la construcción de modelos de participación más allá de las elecciones e incluso se permite renovar la forma en que opera en este tipo de procesos. Por eso creo que si buscamos ser coherentes con ese argumento, este es el momento para demostrar que en verdad es posible.
Como primer paso, nuestras conversaciones deben dejar de lado la queja y enfocarse a construir una mirada sistémica que nos permita un diagnóstico más completo de nuestra situación; segundo, debemos comenzar a explorar las alternativas que tenemos y de qué manera creemos que es posible tomar parte como activos sociales y políticos. Tenemos que reconectarnos con la Política. No es tan complicado si entendemos que el trabajo político es un trabajo fundamentalmente lingüístico. No porque la retórica fácil y el discurso articulado sean llamativos, sino porque un argumento bien construido motiva a cambiar patrones; porque una conversación poderosa ayuda a engarzar voluntades; porque una declaración sólida promueve la acción directa y organizada de aquello que nos compete; porque la palabra también genera compromiso y, fundamentalmente, porque es el primer paso para diseñar un mejor futuro que se articule en acciones presentes.
Hay que hacernos cargo. Es nuestro momento. Es nuestra responsabilidad. Tenemos la obligación de transitar de la indignación colectiva a la responsabilidad ciudadana. Así nos lo exigen las circunstancias. Así nos lo piden nuestras familias, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros indígenas, nuestros migrantes, nuestras mujeres, nuestros empresarios, nuestros campesinos, nuestros paisanos y nuestra propia generación. Así nos lo pide Tabasco.

En la segunda entrega presenté de una manera general la situación de la mujer en Tabasco. Los altos índices de violencia contra ellas son para preocupar y deben ser entendidos como un llamado inmediato a trabajar por construir igualdad y brindarles justicia. Insistiré en esto cada vez que pueda: un estado no puede aspirar al pleno desarrollo cuando más de la mitad de su población se encuentra en franca condición de desigualdad general; peor aún, cuando sus mujeres tampoco tienen la certeza de una vida segura (ya no digamos plena) al interior de sus propios hogares. El objetivo del escrito anterior es enfatizar la necesidad de atender el tema, de trabajar y construir para saldar el histórico adeudo que tenemos con nuestras mujeres. Resolver este pendiente tiene que ser incluido como punto primordial en la agenda de los próximos gobiernos y de la sociedad misma.
En ésta tercera parte, quiero introducir el argumento de que es fundamental reconocer la necesidad de vincular los distintos temas de la agenda pública en una propuesta de trabajo integral. Dejar de ver los problemas del estado como agravantes aislados de un atraso insostenible es condición sine qua non para articular una propuesta concreta de gobierno en conjunto con su sociedad. El argumento que aquí expongo es parte del fundamento de estos escritos: no podemos observar temas como la violencia de género independientes del económico, del sociológico y, mucho menos, del político. Actualmente, las ciencias sociales tienden a abordar los problemas desde una mirada más estructural que histórica que permite unir los puntos rojos en un diagnóstico completo sobre el cual trabajar; nosotros debemos hacer el mismo ejercicio.
Es por ello que ésta serie de escritos pretende mostrar, primero por separados, temas concretos de la realidad tabasqueña contemporánea. Una vez desarrollados, es posible proceder en una propuesta concreta para engarzar esfuerzos y proyectos concretos para mejorar la actual condición del estado. Con ésta declaración no pretendo asegurar que mi propuesta sea la única válida. Como lo mencioné en la primera entrada, este ejercicio personal es para abonar al debate y para invitarlos a que hagan lo mismo. La única manera de intervenir en nuestro estado es tomando la decisión de ser observadores activos en un proceso que debe despertar en nosotros un nuevo rol como actores sociales: el de gestores de cambio de nuestra propia realidad.
Dicho esto, me permito entrar de lleno al segundo tema. Como he dicho en entradas anteriores, si tienes información que consideres útil para nutrir este texto, te invito a que la compartas. Si no estás de acuerdo con lo aquí planteado, aceptaré gustoso debatir e intercambiar opiniones. Lo único que no pido es que seas indiferente.
TABASCO: La competitividad.-
El concepto de competitividad es usado de manera sistematizada y generalizada, lo que provoca que el significado del mismo llegue a ser confuso o indefinido. Los enfoques, los niveles en los que se aplica, los indicadores que se utilizan para medirlo, así como una multiplicidad de factores que impactan sobre él, hacen difícil dar una única definición. De hecho, es un concepto que cambia constantemente debido a los elementos ya mencionados. Sin embargo, podemos definir como “competitividad”, la capacidad para competir en los mercados por bienes y servicios. Contar con una definición es fundamental pues el término se utiliza para justificar la implementación de distintas políticas públicas.
Ahora bien, también debe aclararse que el término debe ser entendido de acuerdo al nivel que se analice: empresa-micro; industria/región-meso; país-macro; cultura-meta. Para el tema que nos ocupa, que es analizar los indicadores de competitividad de nuestro estado, es necesario utilizar el Nivel Meso donde se evalúa la capacidad para atraer inversión y generar un mejor nivel de vida de la población.
En este sentido, vale la pena destacar los elementos que se toman en cuenta para determinar el índice de competitividad. Algunos estudios hablan de infraestructura material, infraestructura de conocimiento, ambiente productivo, capital logístico, facilidad de servicios públicos, eficiencia educativa, recursos humanos calificados, economía doméstica y eficiencia de negocios, entre otros. Los datos aquí presentados dan una calificación a Tabasco en los rubros mencionados y otros presentados en tres estudios distintos.
LA PROBLEMÁTICA: Datos y afirmaciones.-
*A pesar de haber recibido fondos de diversas fuentes (incluida la contratación de deuda) para mitigar los estragos de la inundación, la inversión del gobierno en infraestructura pasó del 4.9% del gasto total a sólo el 1.5% de dicho gasto. Muy por debajo de la media nacional que fue de 11.6%
DESEMPEÑO ECONÓMICO - POSICIÓN NACIONAL
EFICIENCIA GUBERNAMENTAL - POSICIÓN NACIONAL
EFICIENCIA DE NEGOCIOS - POSICIÓN NACIONAL
INFRAESTRUCTURA - POSICIÓN NACIONAL

Los datos presentados son abrumadores. Uno de los principales retos de los estados contemporáneos es hacer coincidir en la realidad tres dimensiones: la legal, la presupuestal y la institucional. Las leyes no son nada si no existen instituciones, éstas no funcionan si no tienen recursos y los recursos sin leyes ni instituciones se vuelven meros derroches. Poder reconciliar éstas realidades es indispensable para construir una identidad pública competitiva que genere confianza en los inversionistas, es imperativo para fomentar con mayor fuerza un desarrollo humano integral y, es medular para apuntalar una necesaria democracia participativa.
Esto, hasta ahora, no ha ocurrido en Tabasco. Los recientes gobiernos no han sido capaces de cumplir funciones básicas de administración, de regulación y de promoción de políticas públicas. La información que se presenta en estos estudios es prueba contundente de ello. No hay una visión clara; no hay proyecto definido; no hay organización efectiva; no hay autoridad, y parece que tampoco hay objetivos definidos para salir la crisis que vive el estado.
Es urgente seguir estudiando lo que pasa en el Tabasco contemporáneo. Retomo lo dicho al inicio de ésta entrega: es necesario articular en una visión estructural y sistémica de los problemas del estado para dar paso a una agenda integral que deben atender gobierno, empresarios y sociedad civil. La pasividad no es aceptada; por consiguiente, tampoco la indiferencia. Hay que hacernos cargo.
FUENTES: Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Escuela de Graduados de Administración Pública y Política Pública del ITESM, Instituto Mexicano de la Competitividad y Centro de Estudios de Competitividad. La información es pública y está al alcance de cualquier ciudadano que quiera consultarla.

En la primera entrega de esta serie de textos hablé sobre la inquietud que me llevó a realizar este modesto ejercicio. A manera de síntesis, enlisté algunos indicadores sobre Tabasco y cuestioné la ineficacia de los recientes gobiernos para articular una estrategia integral para el desarrollo del estado. En un escrito más catártico que académico, mostré un esbozo de la crítica que pretendo estructurar a partir de la información recabada y de las observaciones hechas durante distintos recorridos por la entidad.
A partir de este momento, las entradas de mi blog serán sobre temas concretos de forma tal que pueda articular un diagnóstico preliminar del Tabasco contemporáneo en ámbitos muy específicos. Migración, petróleo, mujeres, educación, competitividad y turismo son algunos de los temas. Como lo hice en el escrito anterior, te invito a debatir y a realizar este ejercicio por cuenta propia. De la misma forma y esperando que haya despertado tu interés, te pido tu ayuda con información que consideres relevante. También acepto propuestas para tratar temas específicos. No pretendo hacer de esto un monólogo de quejas, prefiero que sea una muestra de que hay interés en trabajar por tener un mejor Tabasco y declarar que hay disposición abierta al diálogo.
Y es que precisamente diálogo es lo que se necesita en un tema que, por mi propia formación, considero más que crucial para el diseño de una mejor realidad de mi estado. En esta segunda entrada, abordaré el panorama de la mujer tabasqueña. Como siempre, el ejercicio apunta a despertar el interés, la curiosidad pero también la indignación ante una situación que es, por decir lo menos, insoportable.
LAS MUJERES EN TABASCO: El atraso y la deuda.-
Es una realidad que existe una deuda histórica con las mujeres. Más de la mitad de la población mundial pertenece al sexo femenino; sin embargo, el ser mayoría no es reflejo de mejores condiciones de vida en un mundo eminentemente androcéntrico. Lo que vemos y lo que viven millones de mujeres diariamente es todo lo contrario. La violencia y la discriminación contra la mujer están presentes prácticamente en todos los ámbitos de su vida: economía, sociedad, política, cultura, derecho, religión, sexualidad, salud, educación, empleo y el propio hogar, son algunos dominios que muestran una injusticia que no debe ser tolerada.
Incluso en los llamados países desarrollados, donde mucho se ha avanzado en el tema de la igualdad de género, siguen presentes conductas retrógradas y misóginas que denigran la condición de la mujer. No es de extrañar que en países como México y en estados como Tabasco, donde aún hay importantes rezagos en el tema, tengamos indicadores alarmantes que deben obligarnos a trabajar arduamente para mejorar las condiciones de vida de nuestras mujeres.
Antes de plantear estrategias concretas es necesario, como siempre, presentar un diagnóstico sobre lo que ocurre en un tema tan trascendente y toral. Las cifras aquí presentadas son reflejo de lo que vive la mujer tabasqueña y, hay que decirlo claramente, una llamada de atención a quienes somos parte de este estado para exigir y colaborar en la construcción de un mejor panorama para ellas y nosotros.

LA PROBLEMÁTICA: Datos y afirmaciones.
· De acuerdo al Índice de desigualdad de género y estrato de bienestar, Tabasco tiene una puntuación del 77.83 que lo ubica dentro de los 9 estados con mayor desigualdad entre géneros.
· En Indicadores educativos seleccionados por sexo, se revela que un 10.3% de las mujeres con 15 años o más son analfabetas y apenas un 11.3% mayores a 24 años cuenta con algún grado aprobado en estudios superiores. El mismo estudio del INEGI, muestra que un 26.6% de las mujeres, con edad de 15-29 años, padece rezago educativo en distintos niveles.
· La Tasa de participación económica y de desocupación de la población mayor a 14 años muestra una gran desigualdad entre los géneros: 77.6% hombres tienen participación económica activa contra un 34.5% de las mujeres.
· En Ingreso promedio por hora trabajada de la población ocupada, las mujeres tabasqueñas obtienen 28.2 pesos contra un 27.3 de los hombres. Sin embargo, este ingreso estimado en profesionistas muestra una clara diferencia respecto al de los hombres: 51.5 pesos para las mujeres contra 62.3 para los hombres.
· De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el Ingreso promedio por hora de los jefes del hogar muestra que las mujeres reciben 26.4 pesos contra 30.1 de los hombres.
· El Índice de discriminación salarial por ocupación principal muestra datos preocupantes (el valor negativo indica la proporción que debería aumentar el ingreso de las mujeres para la igualdad salarial). -52.4 en servicios de protección, vigilancia y fuerzas armadas; -31.2 comerciantes; -5.5 profesionistas, técnicos y trabajadores del arte; -19.4 trabajadores de la educación, -39.0 funcionarios y directivos del sector público, privado y social; -52.7 en trabajadores en actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas y de caza y pesca y, -64.7 trabajadores industriales, artesanos y ayudantes.
· La disparidad en el ingreso de las mujeres tabasqueñas respecto a los hombres es injusta y debe alarmar, más cuando en el mismo estudio se muestra que el Promedio de horas trabajadas por semana de la población ocupada las mujeres superan a los hombres en una relación de 65.4 contra 53.7 horas. Si se desglosa este promedio en actividades económicas y quehaceres domésticos, podemos apreciar cómo las mujeres trabajan prácticamente a la par que los hombres en las primeras (41.3 hombres-39.5 mujeres) mientras que en labores del hogar ellas trabajan 15 horas más en promedio contra 6.6 de los hombres.
· En los indicadores de participación social y toma de decisiones se muestra que del total de funcionarios y directivos del sector público, privado y social, apenas un 23.8% son mujeres mientras que 76.2% son hombres.

Violencia contras las mujeres.
· La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) señala que de las 674 202 mujeres de 15 años y más que se encuestaron, el 32% manifestó haber sufrido incidentes de violencia comunitaria, en tanto que de estas, el 27.6% eran casadas, 28.3% alguna vez unidas y 42.9% solteras. En este estudio, la violencia comunitaria se entiende como las situaciones de violencia que las mujeres han padecido a lo largo de su vida, como ofensas, abuso, extorsión u otras agresiones de carácter sexual, en espacios públicos y que ha sido generada por extraños en su casa o en la de otras personas.
· 93.5% de mujeres manifestó que ha sufrido intimidación, cifra que resulta muy desigual respecto a la media nacional que es de 30.3% para este mismo caso.
· En relación a la distribución de mujeres de 15 y más años casadas o unidas por condición y tipo de violencia perpetrada por parte de su pareja, según el ámbito de residencia urbano-rural, se encontró que el 44.9% de las mujeres han tenido por lo menos un incidente de violencia, lo que se encuentra por encima de la media nacional que es de 40%. Respecto al ámbito de residencia, el 48% ha sido del ámbito urbano y el 41% del rural, y en cuanto a los tipos de violencia que sufrieron, el 35.4% fue emocional, económica el 25.9%, física el 14% y sexual el 6%.
· En cuanto a las mujeres de 15 años y más que asisten o asistieron a la escuela y sufrieron incidentes de violencia escolar, las estadísticas señalan que Tabasco se encuentra por debajo de la media nacional en esta modalidad de violencia, ya que en México, la media es de 15.6%, en tanto que en Tabasco, las mujeres que reportan haber sufrido incidentes de violencia escolar es el 13%.
· En relación a las mujeres que han sufrido incidentes de violencia laboral, el 30.2 % señaló que ha sufrido violencia laboral, cifra casi idéntica a la media nacional que es de 29.9%. En cuanto al tipo de violencia laboral padecida, el 41.4% señaló discriminación y el 44.7% acoso.
· Cuando se revisa el porcentaje de presuntos homicidios ocurridos en el hogar, encontramos que en la entidad este porcentaje es de 9.7, y que la distribución entre hombres y mujeres es bastante dispar: 7.0 de los homicidios cometidos en el hogar corresponde a víctimas masculinas, en tanto que para las mujeres, ésta cifra se incrementa a 29.4 mujeres. Esto nos habla de que en el hogar, las víctimas femeninas superan cuatro veces a las masculinas, razón que nos lleva a pensar en la violencia familiar.
· La Secretaría de Salud de Tabasco señala que el 90.8% de las víctimas de violencia son mujeres, en tanto que el 8.5% son hombres y el .7% embarazadas. Respecto a los grupos de edad, se reporta que el grupo de edad de 30 a 49 años es el que tiene la prevalencia más alta de violencia con 35.4%, siguiéndole en importancia el grupo de edad de 20 a 29 años con 29.3%. Respecto a la distribución por municipios, es el municipio de Centro el que registra casi la mitad de la totalidad de mujeres detectadas con casos de violencia de acuerdo al programa de la Secretaría de salud, siendo el 47% de los casos.
· Respecto al tipo de violencia, la Secretaría de Salud reporta que el abandono, constituye el 4.3% de los casos, la violencia física el 42.5%, la psicológica el 43% y la sexual el 10%. En cuanto al sitio donde se perpetró la violencia, en el 86% de los casos fue el hogar, en el 88.4% el agresor fue de sexo masculino, siendo en la relación de parentesco el padre 61.3%, 13% otro, 7% padrastro, 7% otro pariente
· De los municipios del estado, Centro, Cunduacán y Macuspana son los 3 con mayor incidencia de feminicidios.
Puedo seguir citando datos pero no es mi intención saturarlos con cifras. Antes que nada, quiero remarcar el hecho de que te comparto esto para despertar tu interés en lo que pasa con nuestro estado. No podemos seguir siendo espectadores pasivos de una realidad que a todas luces lastima y que en algunos casos, literalmente, mata. Es nuestro deber entender que tenemos que ser copartícipes en la construcción de mejores condiciones de vida para nuestra propia gente. Independientemente del ámbito donde cada uno desee participar, hay que entender que es nuestra responsabilidad individual y colectiva.
Cuando hablemos de la situación de la mujer en Tabasco, no debemos hacerlo desde una perspectiva distante o interpretar el problema como fenómeno ajeno a nuestra realidad. Hombres y mujeres debemos asumir el compromiso de defender los derechos más fundamentales de nuestras (sentido inclusivo, nunca posesivo) mujeres. Cuando más de la mitad de la población de un estado es discriminada y violentada, ello no es sólo muestra de la vulnerabilidad del sexo femenino; el problema es más profundo. Lo que evidencia es la descomposición de una sociedad donde hombres y mujeres no son capaces de vivir en condiciones de igualdad y donde se regatea la justicia a quienes son pilar indiscutible de nuestro estado y nuestras propias vidas.
El mundo atraviesa una profunda crisis que se ubica en el dominio de la ética. No hemos sido capaces de articular esquemas de convivencia social donde se respete la total humanidad de las personas independientemente de su ideología, religión, condición económica, orientación sexual, filiación política, color de piel, nacionalidad y, en este caso, su género. Como sociedad, como estado, no podemos aspirar a un nivel de desarrollo pleno si no tomamos en cuenta la deuda histórica con nuestras mujeres y si no replanteamos los roles tradicionales que se han asignado a los sexos. Un actuar ético implica la justicia plena para ellas y, por ende, para todos los que habitamos esta tierra.
Cada año, Tabasco rinde homenaje a la belleza de sus mujeres y son ellas el centro de su fiesta más tradicional. Sin embargo, ésta celebración se vuelve ofensa cuando el resto de los días olvidamos la violencia que padecen miles de tabasqueñas. El mejor homenaje, el mayor tributo a nuestras mujeres es trabajar día a día para generarles condiciones de vida dignas, igualitarias y, fundamentalmente, justas. Quiero mujeres plenas, no flores de un día.
FUENTES: Instituto Estatal de las Mujeres, Secretaria de Salud, INEGI, Cámara de Diputados, UNIFEM.
NOTA: Ésta información se puede complementar. El día de hoy, 17 de Febrero de 2012, la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados, presentará un informe sobre la situación de violencia contra las mujeres por entidad federativa. Los invito a que busquemos el documento.
Declaro que este texto es el primero de una serie de escritos que pretendo publicar sobre Tabasco, mi tierra natal. Sostengo que ésta declaración me compromete a ser estricto, cuidadoso, profesional, responsable y, en la medida de lo posible, impecable con las críticas, los argumentos y las propuestas que haré. Confirmo que no pretendo apelar a una objetividad que estará ausente en las entregas que compartiré con ustedes. Aclaro que la ausencia de objetividad no será por falta de rigor, sino por la presencia del amor que siento por este suelo. Confieso que lo escrito en este espacio se vincula con una inquietud profundamente personal por entender lo que pasa en el Tabasco contemporáneo y que mucha relación tiene con lo que he visto en los recorridos por sus comunidades y municipios. Reafirmo el carácter subjetivo que el observador que soy le dará a estos textos. Espero tener la claridad suficiente para transmitir mi sentir y mis ideas. Deseo, de no lograrlo, que me lo hagan saber respetuosamente con preguntas y cuestionamientos a mi posición. Anhelo que este ejercicio provoque; mejor aún, que invite a dialogar, debatir y compartir ideas. Agradezco de antemano la atención y el tiempo para leerme.
LA INQUIETUD.
“Todo lo dicho es dicho por alguien” - Humberto Maturana. Biólogo chileno.
La forma en que emitimos juicios u opiniones sobre una persona, una situación o un tema en particular nos remite directamente al tipo de observador que somos del mundo. Los calificativos que usamos hablan de nuestra percepción del mismo pero también reflejan nuestras inquietudes, conflictos y anhelos sobre el punto en concreto. Esto es fundamental para entender que siempre que elegimos pronunciar estos juicios la subjetividad del ser que somos se hace evidente desde la propia elección del tema y, por supuesto, hasta en la manera en que lo abordamos. Ahora, confesar y hacer evidente ésta subjetividad no es pretexto para ser laxo en la construcción de los argumentos y menos cuando se pretende construir un crítica sobre un tema particular.
Considero importante ser enfático en este sentido. Lo plasmado en este espacio es un ejercicio de catarsis ante mi insatisfacción por el atraso observado en Tabasco. Si deseo construir una crítica y delinear propuestas concretas para mi estado necesito fundamentar el juicio del atraso que impulsa mi gran insatisfacción por lo que he visto durante los recorridos. Tengo que hacerme cargo y ésta es una forma de hacerlo, un primer esfuerzo.
Habrá quienes no compartan mi visión, quienes debatan el diagnóstico que aquí presento. Adelante. Busco provocar esa dinámica, quiero obligar a un intercambio de argumentos sólidos, espero provocar a más de uno, deseo escuchar voces distintas a la mía. Sobre todo, pretendo que este diálogo sea un anclaje que me lleve a pulir la necesaria disciplina del estudio, la revisión, el debate y el diseño de ideas y proyectos a futuro.

LA PROBLEMÁTICA: Datos y afirmaciones.
Primero lo primero. Los recorridos por los municipios y comunidades de Tabasco nos han mostrado un atraso imperdonable. Ser uno de los estados más bellos y ricos del país parece no ser suficiente para que los tabasqueños podamos vivir en condiciones de pleno desarrollo. Esto tiene muchas explicaciones y podríamos abordar el asunto desde distintas perspectivas.
Sin embargo, hay una que particularmente toma relevancia y que ubica como actores principales a los recientes gobiernos de Tabasco. ¿Por qué? Porque hasta donde recuerdo, son los gobiernos los responsables de dirigir, controlar y administrar las instituciones del estado a fin de construir las condiciones necesarias para elevar la calidad de vida de las personas que habitan y/o transitan dentro de sus fronteras. En una concepción básica y elemental, los gobiernos son responsables de definir los planes de desarrollo; de articular políticas públicas como estrategia integral; de gestionar recursos federales y estatales; de impulsar legislaciones importantes para la vida pública del estado; de regular de la mejor manera posible la dinámica interna entre los distintos actores: clase política, empresarios, sociedad civil, por mencionar tres categorías por todos conocidas; de construir una relación madura con la ciudadanía e, incluso, de sentar el clima emocional en sus propias sociedades.
En Tabasco, pese a los recursos materiales, humanos e institucionales (que son siempre perfectibles) esto no se ha logrado. El día de hoy, no existe una visión clara que marque las coordenadas para el desarrollo pleno del estado. Peor aún, es tal la incapacidad de articularla que los loables esfuerzos por mejorar la situación en algunos sectores de la vida pública pasan inadvertidos. ¿Cómo podrían resaltar cuando no hay orden, rumbo, honestidad ni compromiso?
Dicen que para muestra un botón. En esta primera entrega pretendo mostrar muchos. Estos son algunos datos y afirmaciones que exhiben lo que pasa en el estado. IMPORTANTE: Es información pública y está al alcance de todos.
Estos son algunos datos que confirman la delicada situación del estado. Pero no es un tema de dinero, mucho menos de falta de recursos. Desde el descubrimiento de yacimientos petroleros hemos sido promesa en el imaginario nacional. A Tabasco se le ha llamado “el estado de la Energía” debido a la importancia que ha adquirido con la explotación del petróleo, el gas y la electricidad. Contribuimos con 20% de la producción de crudo y 42% de la de gas, tenemos una capacidad instalada de mil pozos petroleros en explotación, producimos 519 mil 593 barriles por día y 483 mil 610 millones de pies cúbicos de gas natural por año. La mitad del petróleo que se exporta al mundo sale del puerto Dos Bocas. Somos un estado más que privilegiado y sólo estoy mencionando lo que pasa en el sector energético. No hablo aquí de lo que podemos hacer en sectores como el turismo, el campo o las energías limpias.
Otros datos.Tenemos una población total estimada en 2, 238, 603 de los cuales 1, 100, 758 son hombres y 1, 137, 845 son mujeres y un promedio de edad de 25 años. Somos un estado joven; un estado joven que, tan sólo para 2012, recibirá un presupuesto de 39 mil millones de pesos. Ante estos datos, es inevitable que surjan muchísimas preguntas. A manera de provocación: ¿cuáles son las tuyas?
El estancamiento en el desarrollo de Tabasco no es por la escasez en recursos financieros, materiales, naturales y humanos. Las ventajas comparativas están ahí. Ahí están las herramientas. Lo que ha faltado es visión, rumbo. Hay ausencia de proyecto y, me atrevo a decir, de un actuar ético de quienes han dirigido hasta ahora el rumbo del estado.
Todas las cifras citadas son oficiales o provienen de informes de organizaciones sociales con alto grado de credibilidad. Más importante, es información pública que cualquier ciudadano es libre de revisar (INEGI, PNUD, Transparencia Mexicana, Gobierno del Estado de Tabasco, CONAPO, Secretaria de Salud, México Unido contra la Delincuencia, México Evalúa, CONEVAL, Secretaria de Educación Pública, UNIFEM, Cámara de Diputados). Les invito a hacer lo mismo. La responsabilidad del ciudadano moderno es ser parte de las soluciones, no pieza del problema. Entablemos diálogo con afirmaciones, planteemos retos, cuestionemos a fondo. El diseño de un realidad mejor y futura pasa por un diagnóstico claro. Hagámoslo juntos. La responsabilidad es de todos. Hay que hacerse cargo. Es el tiempo.
This is how I feel about Chicago TIFs.
(Fuente: runningtofar, vía thegreenurbanist)